La revista educativa de la provincia de Alicante

En el término medio está la virtud

In Número 1, Psicología on 20 diciembre, 2010 at 20:49

Las fechas navideñas suponen un interrogante para quienes encargan los regalos a los Reyes Magos o Papá Noel para sus hijos de entre seis y doce años. Una duda que obliga al progenitor a elegir entre ese juguete que considera más educativo para su hijo y aquel que su pequeño le pide incesantemente.

ANDRÉS CABRERA/ Alicante- En ese sentido, parece que se elige bien, ya que el Informe Juguetes 2010, realizado por la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU) indica que los padres atienden a criterios como lo adecuado que sea el juguete para la edad de su hijo o el papel educativo que pueda presentar, más que a otros, como que el niño lo pida, el precio del regalo o que el juguete esté de moda. Por lo tanto, parece que los papás aprueban en ese sentido.

Sin embargo, en una época que concentra el noventa y cuatro por ciento de las compras de juguetes del año, según la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), se hace necesario cuestionar cómo puede influir en los más pequeños de la casa el aluvión de regalos navideños. De hecho, la AEFJ estima que el gasto medio de las familias en la compra de juguetes ascenderá a  179,55 euros, lo que supone una media de seis juguetes por niño, un número de regalos que quizá podría ser excesivo.

Respecto al gasto que se realiza de media en estas fechas, la Doctora María Angustias Roldán, profesora de psicología de la personalidad en la madrileña Universidad de Comillas, indica que los niños que reciben demasiados juguetes “no son capaces de asimilar todo lo que reciben, de hecho, en ocasiones su objetivo es abrir y abrir paquetes sin prestar demasiada atención al contenido de los mismos”,  por ello, recomienda que “si todos los familiares van a comprar juguetes, siempre se debería consultar con los padres, y que fueran éstos los que decidieran qué es adecuado y qué no los es y ,sobre todo, se evitaran esos excesos que inducen a los niños al consumismo sin valorar ni disfrutar lo que tienen”. También en ese sentido, el Presidente de la AEFJ, Jose Antonio Pastor, recomienda “una planificación previa en la compra de juguetes, para evitar no sólo avasallar a los más pequeños con una cantidad ingente de juguetes, sino también para que no haya repeticiones”.

El Secretario General de la Unión de Consumidores de España (UCE), Pedro Hernández, también considera este gasto desorbitado y opina que “es un error generalizado concentrar la compra de juguetes en una sola época del año, el juguete es un componente educativo fundamental y el niño necesita jugar todo el año” y aporta como posibles soluciones que “exista un consenso previo entre los mayores para que todos los niños reciban un número de regalos similar y que la cantidad de regalos que reciban los pequeños no sea tan elevado”.

Ante esta situación, y en una época de crisis económica como la que atravesamos actualmente en España, surgen iniciativas que podrían erigirse como otra solución alternativa. Así, la empresa Pikatoy (del inglés “Peek a Toy”, “elige un juguete”) surge de la idea de una madre oscense y que permite el alquiler de juguetes vía internet a un módico precio. Según la creadora de esta emprendedora su idea “es la alternativa perfecta al consumismo irracional y ayuda a fomentar actitudes más responsables y solidarias”.

Sobre el consumismo irracional al que hace referencia la creadora de esta empresa de alquiler de juguetes, tiene mucho que ver, sin duda alguna la publicidad. De hecho, aludiendo de nuevo al Informe Juguetes 2010, realizado por AVACU, el 80,68 por ciento de los encuestados en dicho informe considera que la publicidad de juguetes en la época navideña es excesiva, y el 66,50 por ciento indica que la publicidad es el factor que más influye en el niño a la hora de elegir un juguete.

Al respecto, aunque el Presidente de la AEFJ, Jose Antonio Pastor, indica que el sector juguetero está sometido a “una de las regulaciones más estrictas”, la Doctora María Angustias Roldán asegura que “si las normas existentes no consiguen frenar una presión en los niños que se considera inadecuada, si a las empresas les compensa incumplir las normas porque las ganancias superan en mucho a las sanciones, entonces esa regulación resultará ineficaz”. La profesora de psicología de la personalidad, denuncia “el bombardeo publicitario excesivo y engañoso al que se ven sometidos los niños en estas fechas navideñas”, ya que “algunos anuncios ponen en letra pequeña información que los niños no pueden leer” y en los que se recrea “un mundo de fantasía que en muchas ocasiones no se corresponde con la realidad que los niños encuentran al abrir los juguetes”.

Para evitar ese bombardeo publicitario, María Angustias Roldán insiste en que “son los padres los que pueden frenar o amortiguar la influencia de la publicidad”, si bien “no siempre resulta fácil, pues la única posibilidad que tienen es o bien cambiar de canal o bien apagar la televisión cuando aparezcan los anuncios”. Del mismo modo opina el Secretario General de la UCE, Pedro Hernández, que recomienda que “la exposición del niño a la publicidad esté más controlada”.

Por lo tanto, si se controla el número de juguetes que se compran  y se consigue un mayor control del acceso a la publicidad por parte de los pequeños, se estará en el camino de una feliz Navidad.

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