La revista educativa de la provincia de Alicante

Integrar, adaptar y escolarizar

In Convivencia Escolar, Número 1, Reportajes on 20 diciembre, 2010 at 21:01

El absentismo escolar es un mal que atañe al sistema educativo actual y cuyos datos son especialmente graves en España. En la Comunidad Valenciana, el índice ha caído casi 5 puntos en los últimos 3 años hasta el 7,6% poniendo de relieve el buen trabajo que se está haciendo desde organismos públicos y los propios centros para combatir esta lacra. Se considera que un estudiante es absentista cuando, estando en edad escolar, ha faltado injustificadamente a más del 20% de las clases en un mes.

LUIS F. BONILLA/ Elche- Cuando se habla de absentismo, los que lo combaten apuntan siempre hacia dos direcciones; familias problemáticas y al sexo femenino. Es un hecho que los casos más alarmantes de absentismo se focalizan en chicas cuyas familias hacen responsables de las labores del hogar. Cuando niñas de 13 o 14 años se ven obligadas a cuidar de sus hermanos menores o a ayudar a sus padres en el mercado ambulante, es cuando se crea una incompatibilidad de horarios que hace imposible la escolarización de ese estudiante.

Existen nueve tipos de absentismo, que se clasifican de la siguiente manera:

Esporádico: la no asistencia es coincidente en determinadas horas o áreas.

Intermitente: Falta de asistencia en cualquiera de las sesiones de la jornada lectiva o en períodos completos, manteniéndose de forma reiterada a lo largo del curso.

De temporada: ausencias en determinadas épocas.

Crónico: el alumno matriculado no asiste de forma habitual y se produce una desescolarización limitada.

Absoluto: el alumno en edad de escolarización se matricula y no asiste al centro.

Desescolarización: Si no se tiene constancia de la matriculación del alumno en algún centro.

Abandono: alumno que abandona el sistema con intención expresa de no volver.

Pasivo: alumno que, aun asistiendo al centro con regularidad, no muestra interés alguno adoptando una actictud muy negativa.

Disruptivo: el del alumno que, aun asistiendo con regularidad, no lleva el material mínimo necesario para trabajar y se dedica a boicotear el derecho de sus compañeros a estudiar, torpedeando continuamente las clases.

Antonio Costa es director del I.E.S. Pedro Ibarra, situado en uno de los barrios más conflictivos de Elche: Los Palmerales; además dirige el programa Integra, una iniciativa promovida por la Generalitat Valenciana que intenta dar a apoyo a los centros para dar soluciones al problema del absentismo en los casos más extremos. “Es lo que yo llamo absentismo crónico”, afirma Costa, “esos casos donde el índice supera el 50%, incluso el 80% son casos que prácticamente no tienen solución”.

El fin del programa es el de mejorar la relación del alumno tanto con el centro como con sus compañeros ya que, en muchos casos, la falta de asistencia se debe a una carencia total de motivación. El Integra, trata de aportar soluciones adaptando las clases a los casos específicos de los alumnos problemáticos en este aspecto. Es por esto que el programa Integra se centra específicamente en alumnos de 1º y 2º de ESO, ya que es en esos años cuando se acentúa estos casos y cuando es más urgente intervenir. No obstante, el absentismo tiene una raíz mucho más profunda; “nosotros recibimos alumnos que llegan sin saber, prácticamente, leer ni escribir”, apunta Costa, “Antes de entrar a la secundaria el problema del absentismo ya existe”.

Total libertad

El programa Integra permite a los institutos de secundaria elaborar un currículum totalmente libre en cuanto a horarios y materias. “Tratamos de motivar a los alumnos apoyando las clases convencionales con talleres de peluquería, jardinería o arreglos florales que les serán útiles cuando terminen la secundaria”.  Los alumnos del programa son encaminados, en la mayoría de los casos, a programas PCPI en los que se labrarán un futuro profesional sin necesidad de obtener el título de Graduado en Educación Secundaria; “Hay que ser consciente del alumnado que tienes” recalca el director del Pedro Ibarra, “por las características de esos chicos, sabemos que no podemos tratar de escolarizarlos por la vía habitual”. Para apoyar a los docentes del centro, el ayuntamiento pone a disposición de los institutos educadores que son pieza clave a la hora de adaptar al alumno al medio escolar.

Este tipo de iniciativas implican de manera muy especial al profesorado que investiga y analiza las causas particulares y concretas que llevan a un joven en edad escolar a abandonar las clases. El programa Integra organiza reuniones periódicas con las familias de los integrantes del programa que siguen las evoluciones de sus hijos y ayudan a establecer un vínculo con el centro. Esto supone una estrategia fundamental a la hora de conseguir una rutina estudiantil ya que las familias suponen el mayor apoyo para que un alumno desescolarizado adquiera un compromiso con el centro.

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