La revista educativa de la provincia de Alicante

Perdonen, pero no recuerdo cuál es el título

In Número 2, Nuevas Técnicas Docentes, Psicología, Reportajes on 2 febrero, 2011 at 18:51


Los despistes y olvidos marcan el día a día de las personas que sufren TDAH, un trastorno sin cura, que afecta en la provincia de Alicante a más de 27.000 niños y adolescentes.

YARA SERRANO/ Aspe- ‘Se va a estampar, lo va a hacer. Vuela lentamente sobre mi mesa, pero va directa al cristal. Será suicida. Coge velocidad. Lo hizo dios mío. Creo que está muerta porque ha caído patas arriba. Ugg que asco. Anda pero si aun se mueve’. Esto es lo que pasa por la mente del un estudiante de primaria cuando su profesora de matemáticas está explicando un ejercicio en la pizarra. Después del rato de ensoñación se da cuenta que la profesora lo mira con cara severa y el timbre toca indicando el final de la clase.  El niño que sueña se llama Samuel, tiene 11 años y no es un pasota ni desmotivado del sistema. Quiere ser informático y le encanta la tecnología. Tiene una mente vivaz, casi prodigiosa, imaginativa, pero esa misma mente que le da poder lo distrae hacia otros derroteros y pierde de vista el objetivo final. Samuel tiene TDAH (trastorno déficit de atención con hiperactividad), popularmente conocido como déficit de atención. Se dispersa ante cualquier estímulo. La masificación en las aulas, la falta de información de  profesores y padres hacen que Samuel acabe cada día derrotado.

Para Samuel es suyo un ‘caso extraordinario’, se siente un niño distinto al resto, sin embargo para la Asociación de Niños con TDAH en Alicante, ADAPTA, es cada vez más común. Su presidenta Mar Monje comenta que cada vez vienen más alumnos a la consulta de la asociación, donde Olga Campos, la psicóloga trabaja con ellos a diario. El 8% de los niños alicantinos escolarizados en primaria sufren este trastorno. Es importante una detección a tiempo.

‘No puedo hacerlo, me voy a salir de la línea. Trata de concentrarte, no es tan difícil todos los niños de tu clase lo hacen. Mi clase, si hoy me lo he pasado bien, mañana le tengo que decir a Dario que me deje su DS. Vuelve al ejercicio, vuelve al ejercicio, no te desconcentres’. Olga  mira a Samuel de reojo. Debe acabar su ejercicio de caligrafía. “Aunque están en edades pre- adolescentes en la mayoría de casos hay que trabajar con ellos la caligrafía y realizar ejercicios de psicomotricidad”. La rigidez es algo muy característico de los niños con TDAH. “Para coger un objeto tienden a no doblar las falanges de los dedos, lo cual dificulta enormemente la acción”, aclara Olga.

Si las Asociaciones registran un aumento de casos, por ende las aulas también. Las cifras no dejan lugar a dudas 27.000 niños y adolescentes de la provincia padecen TDAH. Es una realidad cada vez más común a la que los educadores deben también hacer frente. Araceli Morales, profesora de educación física del colegio Cervantes de Santa Pola, lleva años reivindicando su asignatura, “debería ser uno de los pilares básicos en la educación del niño, la salud es lo más importante que tenemos”. La educación física puede convertirse en una herramienta de ayuda a los niños con TDAH. Además de los ejercicios de psicomotricidad que practica con Olga, Samuel tiene preparado una serie de tareas con Araceli. Durante la clase no se despega de ella, “el hecho de que esté cerca de mi ya le hace prestar atención a algo y estar más atento a mis movimientos, aunque eso sí muchas veces se le olvida”. Si es difícil que Samuel controle  su mente en clase más complicado será al aire libre con “los ruido de los coches, pájaros, niños eufóricos”, la tarea se dificulta. Hoy, la profesora ha preparado un ejercicio de saltar vallas. Lo explica hasta tres veces para que todos los niños lo capten. Con una mirada sabe que Samuel ya ha memorizado la rutina del ejercicio. “Lo miro constantemente, el sabe que le estoy controlando y eso hace que se evada menos”, dice Araceli. ‘Me sudan las manos, me tiemblan las piernas, a ver tengo que saltar, cómo era esto? Tres pasos y salto? Con que pierna primero?’. Aunque le cuesta el ejercicio lo acaba realizando al nivel de sus compañeros “el secreto está en darle órdenes cortas” comenta su profesora de educación física.

El trastorno en la vida familiar

Si el TDAH marca el día a día en el aula, en casa afecta a todos los miembros. “ Samuel cuando era más pequeño llegaba a casa y no se daba cuenta que llevaba la mochila puesta, si lo dejábamos se pasaba la tarde con ella enganchada a la espalda” comenta Inma Martínez, madre de Samuel. Para paliar este tipo de situaciones lo mejor es “establecer normas”, crear una rutina diaria para que ellos se habitúen.“Los niños con TDAH se desestabilizan mucho cuando hay grandes cambios en el círculo familiar”, comenta Olga, psicóloga de Samuel. Ella enseña a Inma a imponer normas y rutinas al chico. Todas las tardes, estas charlas teóricas se deben poner en práctica. Inma da una orden, Samuel debe poner  la mesa para ir a cenar, esta orden sencilla se puede convertir en una verdadera odisea. ‘Tengo que poner la mesa, ehh, los cuchillos, ¿cuál es la izquierda? ¿dónde va el tenedor? ¿qué estarán poniendo en la tele? Ya he acabado, me voy corriendo que igual dan mi serie preferida’. Sin darse cuenta su mente se ha dispersado y finalmente Samuel acaba poniendo la mesa a mitad, faltan: platos, cuchillos, agua y pan.

“Los niños con TDAH sufren mucho, yo los he visto llorar de impotencia por no poder concentrarse en una actividad’ comenta Olga Campos “sufren grandes dosis de frustración que les llega al final del día” añade la psicóloga. Samuel siente que muchas noches se va a la cama triste porque “no puedo acabar ninguna de las obligaciones que me mandan”. Para evitar estas situaciones la psicopedagoga del Colegio Cervantes de Santa Pola, Gertrudis Canals, propone que padres y profesores deben trabajar conjuntamente, temas como “poner objetivos comunes, vigilar de cerca al alumno o hijo y estar en contacto semanal con el chico”. Según su experiencia el entendimiento entre padres y profesores hace que niños como Samuel se sientan chicos normales.

Con la tranquilidad de saber que gracias al trabajo de la profesora y de los miembros de su familia ha cumplido con su agenda y obligaciones, Samuel se va feliz a la cama sabiendo que, ahora sí, puede soñar con las musarañas.

Debate abierto. Medicación: ¿sí o no?

Gertrudis Canals, psicopedagoga: http://www.ivoox.com/entrevista-gertrudis-canals_md_518156_1.mp3″

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