La revista educativa de la provincia de Alicante

Juan Vera Gil, “de forma espontánea empecé a leer, la lectura siempre ha sido mi refugio”

In Entrevistas, Número 2 on 3 febrero, 2011 at 22:40

Juan Vera Gil  tiene 53. Vive en Elda, una población industrial cercana a la ciudad de Alicante. Desde 1993 trabaja en la biblioteca Alberto Navarro que popularmente se conoce por Padre Manjón por estar junto al centro escolar que lleva el mismo nombre. Su pasión por los libros le ha llevado a difundir  los  beneficios de la lectura a todo aquel que le quiera escuchar. Desde 2005 imparte cursos a profesores de primaria y secundaria sobre animación lectora en el CEFIRE (Centro de Formación, Innovación y Recursos Educativos de Elda) a  través del grupo FARFANIAS. Este grupo está formado por Reme Paez, licenciada en filología hispánica y Javier Ortiz, diplomado en magisterio y músico.

MAITE MAESTRE/ Elche- El grupo FARFANÍAS surge como un taller de investigación y debate sobre la literatura infantil y juvenil. Son conscientes de las carencias literarias que tienen los maestros y profesores, además de las enormes dificultades que encuentran para motivar el hábito lector entre los alumnos. En los cursos proporcionan las estrategias para animar a leer a través de una serie de recetas o fórmulas, pero esto tan solo es el principio. El profesor debe involucrarse, “la garantía de que esas estrategias funcionen depende de las ganas, el empeño y la forma en la que el profesor transmita esas técnicas. No se puede transmitir pasión por algo cuando no se siente pasión” comenta Juan cuando habla de la reacción de los profesores que participan en los cursos de animación lectora.

Su vida no siempre ha estado vinculada a los libros, además, siente que descubrió su vocación de una forma accidental. Siendo un niño dejó de estudiar y comenzó a trabajar en la industria del calzado, sector floreciente en la comarca del Bajo Vinalopó. Sus primeros recuerdos son cerca de una maquina de aparado,  su madre era cortadora y cuando era pequeño le ayudaba a cortar las piezas. Con 31 años, en una de las tantas crisis que sufre el calzado, se da cuenta que no tiene el graduado escolar, tan solo un certificado que asegura que ha asistido al colegio. Ya está casado y tiene una niña pero siente que su vida necesita un cambio, ya que los zapatos siempre han sido “pan para hoy y hambre para mañana”, deja la fábrica y decide sacar el graduado escolar. Al tiempo abre una pequeña juguetería, “con la premisa de que los juguetes no se anunciaran en televisión y fueran esencialmente educativos”. En 1993 se presenta al examen para trabajar en la biblioteca y lo aprueba, debe cerrar la juguetería. Empieza a trabajar a media jornada en la biblioteca infantil de Las Trescientas de Elda. Por fin, descubre su vocación. Siempre le ha gustado leer y durante toda su vida la lectura ha sido su refugio. Cree que se siente unido a los libros desde niño, “todo empezó cuando tuve que estar en cama mucho tiempo por un proceso de asma bronquial”, sus familiares le llevaban libros para que estuviera entretenido, “desde entonces he leído mucho”.

En ese momento continúa su proceso de formación. En el mismo año, se presenta a las oposiciones para obtener la plaza de bibliotecario y hace las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Supera los dos exámenes y comienza la titulación de Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Murcia. “En aquel momento me di cuenta de que todas las lectura que había realizado durante mi vida me habían servido para formarme. Mis lecturas son mi bagaje y las he utilizado para reconstruir mi vida y relanzarla. Es en lo que yo me baso para trabajar y para transmitir la pasión por la lectura, además, trabajo en una biblioteca, es el sueño de mi vida”.

Juan cree que vivimos en una sociedad en la que “una imagen vale por mil palabras pero debes conocer esas mil palabras para poder describir las imágenes. Si no lees, si no estudias, difícilmente podrás ver esa realidad que se te presenta”. Este es uno de los motivos por lo que le gusta promocionar la lectura, porque cree que se ha perdido la esencia de su aprendizaje. En los primeros años de escolarización los maestros se preocupan por  transmitir a los niños el amor a los libros, que se rodeen de ellos, contarles historias. Poco a poco el niño adquiere autonomía y disfrutan de ellos sin la ayuda de nadie. A partir de tercero de primaria la preocupación de los maestros empieza a decaer, tiene otros objetivos que cumplir. A medida que se va avanzando en los cursos se presta menos importancia a la lectura. “Todo el esfuerzo que se hace en los primero años de enseñanza empieza a disminuir y nos encontramos con niños de doce años que empiezan secundaria y que son prácticamente analfabetos funcionales”.

Recetario para motivar la lectura:

  • Llevar siempre un libro debajo del brazo, no importa el libro. Que los alumnos vean el libro, “no de una forma ostentosa pero que les cree curiosidad”.  Cambiar el libro cada tres o cuatro días y que tenga una portada llamativa. Ver leer crea curiosidad. A los pocos días, los niños, empiezan a preguntar a los maestros.
  • Leer la prensa, contrastarla, “aunque sean niños pequeños”. Pedir a los niños que traigan revistas de casa.
  • Poner un árbol seco en el aula, “el árbol de las hojas de tinta”. El árbol no tiene hojas por lo que  animas a los chicos a que éste sea frondoso por lo que tienen que crear ellos mismos las hojas. Puede contener el título de una canción, un poema, un pensamiento, un dibujo, una fotografía. De esta forma practican la lectoescritura. No hay que censurar nada, todo es válido es una forma de expresión. Poco a poco van educando su gusto.
  • Crear un diario de lectura. Que realicen sus reseñas, el resumen de un libro que han leído. Incluso llevar un diario de lectura en familia, invitar a los padres a que participen.

Todas estas técnicas o estrategias van encaminadas a que todos los alumnos de una clase participen. “Ahora hay entre 25 y 30 alumnos en un aula y con diferentes velocidades de aprendizaje, por lo que hay que crear una serie de estrategias comunes y aplicarlas, las particularidades ya se trabajarán de forma individual en su momento”. Juan tiene claro que “el sistema educativo tal y como está pensado en la actualidad no es capaz de crear lectores”, la falta de tiempo y la escasa formación en literatura infantil y juvenil de los profesores complica el crear hábitos lectores en el aula. Juan cree que debe existir una colaboración directa entre las bibliotecas y los centros educativos. Crear una biblioteca de aula con la colaboración de las bibliotecas públicas.

La biblioteca Alberto Navarro contiene 33.000 volúmenes “que no tienen que estar durmiendo el sueño de los justos en las estanterías”, tienen que ser accesibles a toda la población ya que es un centro de socialización, “todo está en los libros pero no todo se aprende en los libros”. Cuando piensa en las soluciones cree que la convergencia entre centros escolares y bibliotecas es esencial ya que en la actualidad “los colegios viven de espaldas a la biblioteca” y esta es una situación que no favorece a los futuros lectores.

Escuchar entrevista de Juan Vera Gil:

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