La revista educativa de la provincia de Alicante

PASE, ¿es suficiente para la integración?

In Convivencia Escolar, Número 3, Política Educativa, Reportajes on 3 marzo, 2011 at 23:54

Alumnos inmigrantes del IES Carrús en una de las clases de apoyo

Los años de bonanza económica atrajeron durante años a numerosos emigrantes de muy distintas procedencias a la zona del Baix Vinalopó con el objetivo de prosperar, aunque fuese lejos de sus pueblos de origen. Las cifras provocan algo de vértigo cuando comprobamos que entre 2001 y 2010 la población extranjera ha llegado a constituir más del 11% de la población total de Elche, lo que supone alrededor de unas 32.000 personas en números absolutos.

En la aventura que supone la emigración, los padres se embarcaron necesariamente con unos hijos e hijas que dejaron atrás amigos, un entorno conocido, un hogar y, en muchos casos, un centro educativo.  Ante esta situación totalmente nueva y hasta cierto punto impredecible, los colegios y los institutos de secundaria ilicitanos se vieron en la tesitura de tener que escolarizar, cumpliendo con las disposiciones de las leyes de integración y educación vigentes, a numerosos menores de diferentes costumbres, niveles académicos e idiomas.

RAFAEL ORTÍN/ Elche- Ahora la situación ha cambiado. La crisis económica se ha instalado en la rutina de todos los ciudadanos, inmigrantes o no, y el flujo de llegada ciudadanos extranjeros ha disminuido considerablemente. Este hecho lo constataba  la Consellería d´Educació el pasado septiembre cuando informaba del descenso, por segundo año consecutivo, del número de inmigrantes escolarizados en la provincia que pasaba de 91.914 a 87.666. También ha cambiado el tipo de desplazamiento. La afluencia de extranjeros desde otros países ha dado paso al movimiento de estos dentro del territorio español. Es hora de hacer balance y de comprobar cuánto han aprendido las instituciones a hacer frente a los problemas surgidos de la integración de estos menores.

El muro del idioma

Los problemas a los que se enfrentan estos niños y adolescentes son de diversa índole. El primero suele ser la barrera idiomática lo que dificulta enormemente tanto la integración de estos alumnos como la comunicación de los centros con los padres. Los que presentan estas trabas de modo más acusado son los originarios de países del magreb y los países asiáticos (principalmente China), en los que no se habla castellano y la grafía es muy distinta a la española. Por no contar con personal específico, muchos centros como el IES Carrús o el Colegio Casablanca se ven obligados a buscar ayuda en organizaciones ajenas como es el caso de la fundación Elche Acoge. A esta entidad solicitan, entre otros servicios, mediadores cuya labor es crucial para que los centros puedan  entenderse con las familias de los menores recién llegados.  También, aunque algo más oculto a los ojos de la mayoría, es muy importante la ayuda que prestan los propios alumnos ya integrados que, espontáneamente, colaboran con el profesorado. Es el caso de Tin, de origen chino o el de Mounir, de origen ceutí cuyo dominio del castellano les permite ayudar a sus compañeras y compañeros de clase si lo necesitan.

Buen nivel académico no es sinónimo de integración

En lo que respecta al nivel académico con el que los alumnos aterrizan en la escuela pública española distinguimos de dos tipos: los que poseen una sólida formación, como es el caso de los menores procedentes de Rusia o Ucrania cuyo sistema educativo heredó rasgos del férreo y exigente sistema soviético y, en el polo opuesto, los alumnos que carecen de la formación más básica. “En éste último grupo encontramos a menores de Mali, Senegal, Argel, Marruecos o China con los que se tiene que trabajar desde cero, comenzando por la alfabetización”, precisa Manoli Laudenia, responsable del Departamento Social de Elche Acoge,  y añade, “no obstante, la mejor preparación académica no es una garantía de integración exitosa. Las dificultades de adaptación para alumnos mejor formados son prácticamente las mismas con lo que el riesgo de fracaso escolar siempre está presente”.

El contraste con la cultura que se ha dejado atrás también se ha de tener en cuenta, pues no en todos estos países la idea de la educación es similar a la española. Por ejemplo, aspectos aparentemente tan triviales como el horario, o la edad de escolarización pueden variar considerablemente de un país a otro. Esto lo perciben claramente personas como Svieta Golovashchenko, de nacionalidad rusa, que ejercía como profesora de ciencias sociales en su país natal. “La escolarización en Rusia es más tardía y el nivel exigido en los primeros años es mucho más alto que en España. Por otro lado, los horarios lectivos aquí se extienden durante demasiadas horas. La metodología educativa es muy distinta”.

Por otro lado, es conveniente atender a la distribución desigual del alumnado inmigrante en los diferentes centros. Mientras que algunos como el colegio Casablanca o el IES Carrús cuentan con el mayor número de estos alumnos otros, como los colegios de línea valenciana, los  centros concertados (cuyas exigencias económicas impiden a las familias inmigrantes acceder a estas plazas), o los religiosos, apenas tienen que enfrentarse a estos retos. “Algunos los evitan los propios inmigrantes, bien porque desconocen el valenciano o porque, en el caso de los religiosos, no coinciden con su ideología”, explica Svetia.

Planes insuficientes

A fin de superar todos estos problemas muchos centros escolares de la ciudad ilicitana deberían disponer de un plan de integración aunque no todos cuentan con uno y, si lo hacen, no siempre lo ponen en práctica. Precisamente esta es una de las brechas de la política educativa de integración valenciana que actualmente sólo ofrece planes marco a los que los centros se pueden acoger si lo necesitan pero que carecen de pautas específicas y especialistas adecuados para llevarlos a cabo. Esta es una crítica en la que coinciden tanto los docentes de distintos centros ilicitanos como los educadores de la fundación Elche Acoge.

En la Comunidad Valenciana existe el Programa de Acogida al Sistema Educativo (PASE) que se ha puesto en marcha este mismo año en el IES Carrús y en otros institutos de Elche. El problema  surge cuando las medidas a adoptar quedan al libre criterio del centro y sin contar con el asesoramiento de expertos cualificados en la materia. “Todo queda en manos de la voluntad de aprender del docente  que en muchos casos no cuenta con la preparación apropiada. El programa PASE nos proporciona un marco pero no unas líneas claras de actuación”, nos comenta Manolo Catalán Salvador, responsable de las clases de PASE en el IES Carrús con una dilatada experiencia en el trato con familias y alumnos inmigrantes. Además, estos programas apenas se supervisan con lo que se desconoce la eficacia y el alcance de los mismos en los distintos centros.

“Hasta que no se contemple la perspectiva intercultural como algo esencial en las aulas y de manera transversal no se acabará definitivamente con las dificultades”, afirma con convicción Manoli Laudenia. La interculturalidad, como apunta Manoli, debería estar normalizada y más reforzada por las instituciones públicas.

Más información relacionada:

Entrevista a Manolo Catalán Salvador

IES Carrús, un centro ejemplar en integración

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