La revista educativa de la provincia de Alicante

Socializar el material escolar para evitar la “cuesta de septiembre”

In Convivencia Escolar, Entrevistas, Número 3, Reportajes on 3 marzo, 2011 at 23:57

Varios centros educativos de la provincia de Alicante están llevando a cabo diferentes programas para socializar el material escolar. De esta forma, los libros de texto y todo los necesario para el desarrollo de la actividad docente pasan entre el alumnado de un curso a otro. El ahorro para las familias es importante, ya que por una cuota anual que oscila por los 50 euros, cubren todo un curso de gastos para la educación de sus hijos.

ANTONIO R. ANIORTE/ Torrevieja- Es una queja histórica de los padres con hijos en edad escolar. Una reclamación que suena con especial intensidad cada mes de septiembre, cuando por televisión comienza el bombardeo de spots publicitarios para recordarnos que llega el momento de volver al “cole”. Muchas familias se enfrentan a la problemática de tener que realizar un importante desembolso económico para poder costear los gastos derivados de la compra de libros de texto, material escolar y vestuario. Una situación que se ve agravada cuantos más hijos en edad escolar hay en la unidad familiar.

Aunque existen diferentes ayudas para paliar en la medida de lo posible esta realidad, tales como las ayudas autonómicas del “Bonolibro” o iniciativas similares a nivel local, desde hace algunos años se está apostando por una nueva fórmula: el material escolar socializado.

Esta iniciativa, que llevan a cabo varios centros de la provincia como “El Palmeral” de Alicante o el “Amanecer” y, a partir del próximo curso, el “Ciudad del Mar” en Torrevieja, parte de la base de que los padres destinen una pequeña cantidad económica (50 euros de media), a la que se suma el importe del “Bonolibro” de la Generalitat Valenciana. Con esa suma, la Asociación de Madres y Padres (AMPA) y el propio centro se encargan de comprar todos los libros y el material necesario para el curso. Según Ricardo Recuero, director del “Ciudad del Mar” de Torrevieja, “cerca del 30% del alumnado del centro sólo compraban libros hasta que agotaban la ayuda del bonolibro, y al 45% le faltaba material escolar”.

Con este proyecto, y sin entrar en los pequeños matices introducidos por cada centro, a partir de 3º de primara se establece un sistema de préstamo de libros, que al finalizar el curso, quedarán en el colegio para los alumnos del siguiente curso. En los niveles inferiores no se contempla la reutilización de los libros de texto, ya que se trata de material fungible, donde el alumnado escribe y pinta, por lo que es necesaria la renovación completa cada año.

El funcionamiento del sistema es sencillo, ya que los libros se encuentran en las aulas correspondientes, etiquetados con un número de referencia, porque el alumnado no puede escribir sobre él. Al acabar el curso, los libros que están forrados y que no han salido del centro sin la pertinente autorización, se quedarán en la clase, para ser utilizados por la siguiente promoción.

Los padres, encantados

El material socializado no es sólo del agrado de equipos directivos y docentes. Son pocos los padres que se oponen o muestran reticencias a este tipo de proyectos de material socializado. Por norma general, tienen buena acogida, principalmente por el ahorro que supone para las economías familiares.

En este sentido, el colegio “Ciudad del Mar” de Torrevieja, que recientemente ha aprobado implantar el proyecto de material socializado el próximo curso 2011-2012, sondeó la opinión de los progenitores a través de una encuesta publicada en la página Web del centro entre el 3 y el 23 de noviembre de 2010. A la pregunta “¿Considerarías adecuado para el próximo curso un Proyecto que socializase el Material Escolar y los libros?”, el 86% respondió que le parecía una buena iniciativa y el 10% que supondría un enorme ahorro para las familias. Sólo el 5% consideró que no era adecuado el proyecto. Con estos resultados, el centro, junto con la AMPA que preside María Dolores Sánchez García, ha procedido a completar su tramitación, contando ya con la aprobación de todos los órganos implicados: Consejo Escolar, consellería de Educación, claustro de profesores y la propia AMPA. Este tipo de proyectos hacen que los colectivos de padres de movilicen. Las asociaciones de madres y padres han de adquirir un compromiso multiplicado, porque son el instrumento necesario para canalizar el proyecto.

Educar en valores

Al margen del considerable ahorro familiar que se produce con estos proyectos de material escolar socializado, también se constata que cuidar de él genera un enriquecimiento en valores para el alumnado. En este sentido, no es difícil imaginar que este compromiso que se adquiere para mantener en buenas condiciones el material, imprime entre los más jóvenes una conciencia de respeto y responsabilidad en su uso.

Además, cada familia adquiere un compromiso, que los hijos también observan, ya que existe una especie de “contrato de compromiso” para cuidar el material. En caso de que lo estropeen, los padres deberán reponerlo. Así, desde el hogar, también se inculcará su correcta utilización, porque un mal uso, implicará más desembolso económico, e incluso, la expulsión del programa.

Por parte del centro, se consigue educar desde el ejemplo, siendo los primeros en custodiar con ahínco las “herramientas de trabajo”. El colegio mejora también su docencia, porque todo el alumnado está totalmente equipado, sin que se aprecien desigualdades – otro valor más para las niñas y niños –, junto con una mayor fidelización entre padres y centro educativo. Mejoras que escapan del ámbito económico, pero que repercuten en la calidad de la docencia.

Este tipo de proyecto, que a la vista de las aportaciones, genera más ventajas que inconvenientes, brinda un valor añadido para los centros que lo llevan a cabo. Una iniciativa que, para no tener que pasar por una empinada “cuesta de septiembre”, sería interesante estudiar una posible implantación en más centros. Así también se haría más fácil el acceso a la educación, con el fin de que, siguiendo el principio constitucional de igualdad, no sea más complicado – en términos materiales – para unos, que para otros.

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Eduardo Corredor Soler. Pte. AMPA Colegio El Palmeral – Alicante:

“Hemos impactado directamente en más de 60 centros”

 

El Colegio El Palmeral de Alicante es uno de los referentes del material escolar socializado en la provincia. El AMPA del centro tuvo que multiplicar su protagonismo para poder actuar como una empresa, y así prestar este servicio a la comunidad escolar. Su presidente, Eduardo Corredor, se muestra muy satisfecho de la andadura del proyecto, que se encuentra en constante evolución, y que ha servido de ejemplo para otros muchos colegios.

P. ¿Cómo surge esta idea y desde qué curso está implantado?

R. Desde el curso 2001-02. Todo comenzó cuando un grupo de maestros colegio y algún padre y profesional de la enseñanza decidió iniciar el proyecto con la vista puesta en economizar el gasto en libros. Cada año tras evaluar el profesorado y la AMPA el funcionamiento del plan, se realizan pequeños ajustes en junio que se implementan en el curso siguiente intentando llevar una mejora continuada.

P. ¿Qué paga cada alumno al comienzo del curso?

R. Todo el alumnado de Primaria paga 50 euros en el inicio de curso y aporta el Bonolibro. Hay que tener en cuenta que de los aproximadamente 170 euros, 50 se destinan a comprar materiales fungibles, otros 50 a excursiones y el resto para atender todo lo relacionado con la compra de libros de texto, cuadernillos, diccionarios, etc. Otra línea estratégica del programa es descargar en lo posible las mochilas con el fin de evitar que los niños vayan sobrecargados. Para ello cada niño tiene un casillero para dejar en la clase los libros y materiales que no utiliza. Tenemos un Plan, estamos muy satisfechos de cómo funciona y animados al ver que muchos de los procesos que se desarrollan en torno al mismo están estandarizados con un alto grado de calidad.

P. El centro es uno de los referentes de este tipo de proyecto, pero creo que no pioneros…

R. Sí, en varios centros, sobre todo de compensación educativa, pero con una trayectoria más irregular y sin contar con el apoyo total de la Comunidad Educativa. Lo significativo del nuestro en el que el perfil de las familias es de clase media es porque para nosotros lo fundamental es la educación en valores, además del ahorro económico y esto lo han entendido perfectamente tanto las familias como el equipo docente. Hemos impactado directamente en más de 60 centros.

P. ¿Cuántos alumnos se benefician del proyecto en el presente curso?

R. Se benefician 175 niños de Infantil y 300 de Primaria. Pero es que cada curso se añade valor y es como si dijéramos que cada niño/a que se matricula en el Centro viene con “un libro bajo el brazo”.

P. ¿Qué opinión tienen los padres? ¿Hay algún sector al que no le parezca bien?

R. Este Programa fue sometido a un estudio universitario al segundo año de su puesta en marcha con un 94% de satisfacción. Ahora el 97% de las familias están asociadas a la AMPA.

P. ¿Tienen en mente algún tipo de mejora del proyecto?

R. Tenemos varias ideas, especialmente para la atención del Primer Ciclo que es deficitario porque todo el material es fungible y en él se han de hacer sendas aportaciones por parte de la AMPA y el Colegio. Esperamos, por otra parte, que en algún momento nos sobre dinero para poder reinvertirlo en otras necesidades del Centro, ya que como todos sabemos el apoyo institucional para proyectos de mejora es bastante pobre.

P. ¿Se cuida verdaderamente el material por parte del alumnado?

R. Al principio se ha de calcular un índice de reposición del 15%, pero actualmente estamos por debajo del 2%. Una de las ideas que hemos puesto en marcha es la de la “pedagogía del contrato”. Estos acuerdos son revisados a final de curso. La cultura del Centro es que “el que rompe paga o repone”.

P. ¿Y qué ocurre con los niños cuyas familias tienen dificultades económicas?

R. Disponemos de una Bolsa para la Igualdad de Oportunidades que se gestiona como Plan de Mejora complementario al anterior y que se nutre por diferentes vías, especialmente por la distribución de lotería de Navidad que atiende a aquellas familias que tienen dificultades siguiendo un protocolo establecido.

P. ¿Cómo funciona la AMPA? ¿Se ha tenido que constituir como empresa para poder desarrollar el proyecto?

R. Efectivamente se ha dado de alta en la Agencia Tributaria en el epígrafe 659.4 que le permite comportarse como una librería. Pero nuestra Asociación no tiene ánimo de lucro. Compra libros y los distribuye en las Bibliotecas de Aula para su uso durante unos cuantos años. Disponemos de una cuenta para cada ciclo educativo como célula de gestión autónoma y desde el AMPA controlamos toda la gestión económica. Sí, es un plus de trabajo pero con un beneficio muy grande.

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