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Ricardo Recuero: “El desconocimiento del idioma hace que el nivel curricular de la clase se tambaleé”

In Convivencia Escolar, Entrevistas, Número 4, Reportajes on 1 abril, 2011 at 14:30

El director del CEIP "Ciudad del Mar" de Torrevieja señala al mapa donde aparecen marcados todos los países de donde procede su alumnado

ANTONIO ANIORTE GUERRERO / Torrevieja.- Entre las paredes del Colegio Público “Ciudad del Mar” de Torrevieja se hablan 37 idiomas diferentes entre las 41 nacionalidades distintas de su alumnado. Con casi el 50% de extranjeros, el centro se enfrenta diariamente al reto de hacer de la integración y la convivencia pacífica su bandera, mientras la docencia se tiene que adaptar a una realidad que obliga a utilizar todos los recursos disponibles para alcanzar el éxito curricular. Su director, Ricardo Recuero, reflexiona en esta entrevista para Aula Abierta sobre esta realidad.

P. El Colegio es un referente en cuanto conciliación conciliar diversas nacionalidades, ¿cuáles son las bases para dicha convivencia?

R. Nuestro colegio tiene en la actualidad 533 alumnos, de los cuales estamos rozando casi el 50% de extranjeros. Conviven 41 nacionalidades diferentes, con 37 lenguas distintas. Lógicamente, con esta diversidad, el colegio no se puede quedar impasible ni cruzarse de brazos. Las clases son muy heterogéneas y es muy, muy difícil dar clase en esa situación.

P. ¿Cuál es el principal inconveniente al que se enfrenta el profesorado frente a esta realidad?

R. Torrevieja es una ciudad socialmente muy diversa y entonces el primer handicap es el idioma, pero luego también está la cultura, las costumbres y las dificultades sociales. Quizá este último aspecto es para mí es el más difícil de compensar. Hoy en día nos encontramos con familias muy desestructuradas, con situaciones sociales muy complicadas que arrastran al alumno a una dificultad elevada en el aprendizaje.

P. ¿Existe un perfil del alumnado inmigrante?

R. La mayoría de las familias inmigrantes pertenecen a un nivel socio económico medio-bajo, aunque también hay unas pocas con un estatus bastante bueno, y un tercer grupo considerable con la situación totalmente inversa. Esto es un problema en el que hay que trabajar muy duro, y por ahí viene el proyecto de material escolar socializado, que pondrá en marcha el próximo curso el centro.

P. Tener casi el 50% de alumnado extranjero, y con un perfil como el que acaba de detallar, ¿es un lastre para el nivel curricular del centro?

R. Para evitar eso precisamente, hemos tenido que poner en marcha iniciativas o proyectos de integración, que faciliten la adaptación del alumnado extranjero al aula. En este sentido, una de las cosas más importantes en la que también se ha trabajado es en el refuerzo integral del alumno. Normalmente los colegios lo que hacen es centrarse en programas de educación compensatoria que trabajan el idioma castellano con el alumnado inmigrante. Nosotros lo que hemos hecho ha sido reforzar curricularmente las aulas. Imagínate la situación de una clase cuando hay, por ejemplo, 12 alumnos extranjeros del total de 25, y que de esos 12, 10 no hablan castellano. El desconocimiento del idioma hace, en muchas ocasiones, que el nivel curricular de la clase se tambaleé, por lo que nos obliga a adoptar medidas dirigidas a esos alumnos que desconocen el idioma, mediante una serie de programas y proyectos que tenemos en el centro, pero además hay que reforzar al aula, para que siga un buen camino curricular.

P. ¿Qué peculiaridad o características tiene el “Ciudad del Mar” en este sentido? ¿En qué se diferencia de otros colegios?

R. Por un lado, el centro tiene un programa de educación compensatoria, que ha ido evolucionando gracias a la experiencia. Nosotros empezamos con el modelo clásico, con dos profesores que dan castellano por grupos pequeños, pero nos dimos cuenta de que con eso no se conseguía el éxito. Entonces enmarcamos el programa de educación compensatoria dentro de un programa global que tiene el centro y que llamamos “Éxito”. En él ya no hay ese referente de dos profesores dando castellano, sino que esos dos docentes pasan a ser parte del programa “Éxito” en la atención al alumnado.

P. ¿En qué consiste exactamente ese Programa “Éxito”?

R. Lo que hacemos es que en las asignaturas de música, educación física e inglés, la clase se desdobla. Cogemos la mitad del grupo A y la mitad del grupo B para juntarlos, y se van con el profesor correspondiente de estas asignaturas, mientras que el resto de clase se queda realizando los trabajos del programa de éxito curricular. Ese pequeño grupo permanece con su profesor, que sabe y conoce las dificultades del alumnado, sumándose además esos profesores de compensatoria, que a su vez pueden coger grupos todavía más pequeños para reforzarles aún más. El resultado que hemos notado es que mejora muchísimo el nivel curricular. El programa “Éxito” se completa con otros programas que salen del aula y fuera del horario escolar. El “Ciudad del Mar” es uno de los centros que más trabajo desarrollan fuera del horario escolar establecido. En estos momentos estamos atendiendo en torno a 70 niños fuera del horario escolar, entre las cinco y las siete de la tarde.

P. ¿Cómo es el proceso de integración de un alumno nuevo en el colegio?

R. Cuando un niño llega nuevo al centro, siempre hay un plan de acogida, donde a los padres se les presenta el centro y los profesores, y a sus futuros compañeros se les dice cómo se llama y se les muestra en un mapa el país de donde viene.

P. La realidad étnica, racial y religiosa, ¿no ha generado conflictos?

R. Aquí en Torrevieja, por lo menos en este centro, no ha habido ningún problema racista o xenófobo, ni siquiera de tipo religioso. Creo que España es un país de acogida enorme, que somos capaces de integrar de forma increíble y eso se demuestra también en los colegios. Los roces que se dan aquí son los normales entre niños, sin mayores consideraciones, ni ninguna discriminación por raza, religión o color de piel. Ellos se aceptan como son y si salimos al patio verás grupos de niños de varias nacionalidades jugando sin ningún tipo de conflicto. Hay una integración total.

P. Hay culturas y religiones, que por ejemplo, no admiten determinados alimentos. ¿Cómo se maneja esa situación en el comedor?

R. En el comedor establecemos un menú estándar, pero el centro respeta, por ejemplo, las costumbres de los niños marroquíes con la carne. Entonces, el día en el que el menú contiene algún ingrediente que tienen prohibido comer, el centro oferta un menú alternativo, igual que en el caso de los celiacos o quienes son alérgicos a algún alimento, facilitando la adaptación del alumnado. Los padres lo saben y están satisfechos.

P. ¿Se extrae algo positivo de tanta mezcla cultural?

R. Por supuesto. Antes había una tendencia a que lo que venía de fuera era secundario, porque lo prioritario era lo nuestro, lo autóctono. Nosotros nos dimos cuenta de que era muy importante que el niño que viene se sienta con una cierta importancia dentro del centro. Por este motivo se llevan a cabo diversas actividades y fiestas para compartir culturas. Cuando pusimos en marcha el colegio, tuvimos que buscar algo que uniera esa mezcla de culturas y buscamos una fiesta a la que llamamos “Cena Intercultural”, donde los padres traen cenas para montar un tipo buffet y cada familia expone su gastronomía típica para compartir con el resto del centro. Además se hacen actividades colectivas que permiten que los padres estén cenando en un espacio común, como es el colegio, y a la vez intercambiando pareceres y opiniones con padres que quizá no ven a diario. Es una fiesta encaminada a la integración y la participación de los padres. Cuando estamos lejos de nuestros lugares de origen, mostrar lo propio es una satisfacción para muchas familias.

P. ¿Qué considera básico para mejorar la integración del alumnado extranjero?

R. Creo que es imprescindible, y así lo he trasladado a diversos estamentos, el establecimiento de planes de acogida a nivel local. En Torrevieja existen distintos planes de acogida que han emanado a través de diversas asociaciones y también desde la concejalía de Inmigración, pero se deberían plantear planes de acogida globalizados para toda la ciudad. Te pongo un ejemplo: si un niño llega de China y es necesario matricularlo, sabemos que tiene que dirigirse a la concejalía de Educación y ahí es donde se tendría que poner en marcha el plan de acogida y no cuando llega al centro. Sería necesaria una comisión que acogiese al niño y lo guiase con respecto a la vivienda, la localidad, trámites administrativos… para pasar posteriormente al centro. El colegio ocuparía el segundo peldaño. Creo que la acogida debe empezar en el momento en el que el niño llega a la ciudad.

P. Hablando de padres y familias, ¿cómo es su implicación en el colegio?

R. Es uno de los grandes lastres de la educación hoy en día. Si tuviera que decir algo negativo de la educación serían dos cosas: la falta de esfuerzo del alumno y la casi nula implicación de los padres en el día a día del centro.

P. ¿El centro es un gueto de extranjeros o se integra en el municipio?

R. Un colegio no puede aislarse de su localidad, porque es parte de ella. Sus alumnos son parte de ella y deben participar en todo aquello que en la ciudad se lleve a cabo. Sería un error que el centro se apartase de la realidad de la población, porque enriquece a Torrevieja, y Torrevieja se enriquece del colegio.

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Una convivencia ejemplar entre 117 nacionalidades

 

Torrevieja se ha convertido en paradigma de crecimiento poblacional al pasar de algo más de 20.000 habitantes en 1990, a cerca de 104.000 en 2011. Un aumento del censo que ha supuesto que la ciudad tenga que aprender a convivir con 117 nacionalidades diferentes.

La realidad de multicultural que se aprecia en el “Ciudad del Mar”, así como en el resto de centros escolares de la localidad, es el reflejo de la propia situación actual de Torrevieja. Un municipio que en 1990 contaba con 23.192 censados, y que a principios de este año 2011, se situaba en 103.265 habitantes. La evolución del censo ha hecho que los extranjeros superen a los españoles, en un porcentaje de 53,22 frente a 46,18%. Con todo ello, lo más significativo es la pacífica convivencia de 117 nacionalidades distintas. En este sentido, los ciudadanos del Reino Unido, con 12.917 empadronados, representan el mayor número de ciudadanos extranjeros, seguidos de alemanes (3.817), rusos (3.353), marroquíes (3.206), suecos (2.784) y noruegos (2.213).

Este destacado aumento poblacional en la década de los 90 continuó produciéndose en esta primera década del siglo XXI. Unas espectaculares cifras que certifican que Torrevieja se ha convertido en una de las ciudades de España que mayor crecimiento demográfico está teniendo, muy por encima del resto de localidades de la Comunidad Valenciana.

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