La revista educativa de la provincia de Alicante

Agudizar el ingenio para capear la crisis

In Monográficos, Número 5, Política Educativa, Reportajes on 13 mayo, 2011 at 22:49

RAFAEL ORTÍN/ Alicante- El pasado mes de marzo, el Consell decidió aprobar una modificación del presupuesto destinado a la educación por el que se aumentaba en 44 millones de euros la dotación de fondos para concertar cursos con los centros de educación concertados y privados. Teniendo en cuenta este dato, resulta lógico pensar que los centros públicos, tanto de primaria como de secundaria, disponen de los recursos económicos necesarios para afrontar sus necesidades. ¿Es esto así realmente? En Aula Abierta hemos visitado varios colegios e institutos para arrojar un poco de luz sobre los presupuestos con los que cuentan, si son o no suficientes y cómo se las ingenian para afrontar estos difíciles tiempos en los que apretarse el cinturón se ha convertido en la norma.

Este instituto es una ruina

Muy próximo al Hospital General de Elche, en el barrio de los palmerales, encontramos el IES Pedro Ibarra Ruiz, construido hace algo más de treinta años. Los árboles frente al muro más próximo a la entrada han crecido tanto que ocultan al viandante las retorcidas y oxidadas letras que componen el antiguo nombre del centro: “Instituto de Bachillerato Pedro Ibarra”. “Queremos quitarlas en cuanto nos sea posible pero hacerlo nos supone un gasto que en este momento no nos conviene afrontar. Ahora existen otras prioridades”, nos cuenta Antonio Costa, director del centro desde hace algunos años.

Junto a él, recorremos los alrededores del algo maltrecho y antiguo edificio para comprobar el estado de muchas de las instalaciones. El embaldosado de la acera que rodea el instituto, prolongación del que está dispuesto a la entrada, está quebrado y muy mal conservado de modo que no es difícil tropezar; las grietas en el abrasivo asfalto de las pistas deportivas serpentean de un extremo a otro; el óxido se recrea en las porterías y en las canastas de baloncesto con sus tableros carcomidos y deshechos; algunas de las persianas del gimnasio se descuelgan inclinadas y amarillentas de pura vejez. En los pasillos, los azulejos se desprenden de tanto en tanto, por la pésima calidad de los materiales con los que se reformó el centro allá por 1997 y el sistema de calefacción, la instalación eléctrica y las cañerías están muy deterioradas. “Hace tres años, por ejemplo, durante las vacaciones de verano, se produjo una fuga de agua que nos costó 13.000 euros de factura. Solicitamos un presupuesto extraordinario para cubrir los gastos pero la Consejería de Educación sólo nos concedió la mitad, así que la otra parte tuvimos que pagarla de la asignación que nos conceden cada año”, nos comenta Antonio, “es como tener un coche viejo, siempre te surgen nuevos problemas”, añade el director.

Consellería ha prometido que el cartel identificativo del instituto será sustituido el año próximo

Pero a pesar de todo se arreglan, y en estos tiempos difíciles los miembros del equipo docente saben exprimir al máximo la asignación de la Consejería de Educación, que este año ronda los 60.000 euros, la cantidad correspondiente a un centro con unos 500 alumnos como éste. Su secretaria y profesora de Griego, Nuria Miguel Gutiérrez, asume la situación con sentido del  humor y después de catorce años trabajando en el centro se ha convertido en una experta en arreglar pequeños desperfectos aquí y allá. “Aprendí a cambiar las cerraduras cuando se rompen, así nos ahorramos el dinero que nos cuesta un cerrajero”. De Miguel critica duramente  que no se tenga en cuenta el deterioro de las instalaciones a la hora de decidir las dotaciones de los centros de secundaria y sin embargo “se consideren otros aspectos tan absurdos como la altura del edificio o la distancia a la capital de la provincia”, y añade, “gran parte del dinero concedido por la Generalitat se nos va en costosas reparaciones”.

Los alumnos no pueden disfrutar de las canastas de baloncesto a causa de su mal estado

Este hecho lo corrobora el secretario del IES Misteri d´Elx, un centro de secundaria de reciente construcción, emplazado junto al campus de la Universidad Miguel Hernández cuando afirma que “centros como La Asunción, La Torreta o Carrús con más de 25 o 30 años necesitarían de dotaciones muy importantes sólo para mantenimiento”. Ellos, por suerte, no tienen ese problema así que pueden destinar esos recursos disponibles para adquirir, por ejemplo, pizarras digitales para las aulas.

El IES Misteri D´Elx, de más reciente construcción, no arrastra tantos problemas en cuestiones de infraestructuras como el IES Carrús o La Torreta

Medidas de ahorro en tiempos difíciles

Para poder afrontar con éxito todos los gastos con el ajustado presupuesto con el que cuentan los institutos de secundaria, sean de vieja o nueva construcción, no queda más remedio que poner en marcha diferentes estrategias de ahorro que hagan viable su funcionamiento.

La más común de todas ellas pero, por otro lado, la que requiere una mayor inversión inicial, es el uso de las nuevas tecnologías para reducir el gasto en papel, tiza u otros materiales. Con este objetivo muchos docentes crean sitios web de las asignaturas y departamentos para facilitar apuntes, documentación e información para las familias. El Aula Virtual que puso en marcha hace algunos años el IES Victoria Kent es un buen ejemplo de aplicación de esta iniciativa. Gracias a esta herramienta muchos padres pueden estar al día de la formación y asistencia de sus hijas e hijos sin recibir un solo documento en papel.

Otra buena medida orientada al ahorro, utilizada en este centro, es la organización de las clases por materias para evitar que los estudiantes pasen tiempo solos en las aulas que es cuando se produce el mayor número de pequeñas roturas en puertas, ventanas y persianas. “Son  los alumnos los que se desplazan a las clases de lengua o matemáticas de modo que nunca se quedan solos en las aulas”, nos explica Francisco Javier, y precisa, “con esta medida habremos ahorrado entre 6.000 y 9.000 euros en un año”.

En los centros más antiguos, como el IES Pedro Ibarra Ruiz, otras medidas algo más rudimentarias se muestran eficientes. Para tratar de contener el gasto, el equipo docente ha optado por reducir el número de tubos de tungsteno que sirven para iluminar las clases a las que llega suficiente iluminación natural. También se han instalado interruptores con temporizador en los aseos, se han eliminado los dispensadores de jabón y las manivelas se han sustituido por pomos con cerradura.

Todo esto en lo que respecta al ahorro, pero también es posible que los institutos puedan dotarse de ingresos extraordinarios. ¿De qué modo? Muchos de ellos optan por participar en los diferentes programas de innovación educativa que desarrolla la Consejería de Educación como el Plan Integra o el destinado a alumnos de altas capacidades, conocido como de enriquecimiento curricular,  lo que les permite tener que evitar las privaciones e incluso, en el mejor de los casos, invertir parte de ese dinero para la mejora de los centros.

Mismas dotaciones, más gasto y retrasos

Todos los miembros de la dirección y secretaría de los tres institutos de secundaria consultados por Aula Abierta coinciden en que, si bien es cierto que las dotaciones se han mantenido estables año tras año, con un ligero incremento de aproximadamente un dos por ciento, los gastos han aumentado considerablemente a causa del aumento de los precios de la energía (electricidad y gasóleo para la calefacción de los centros) y de otros productos como el papel. Sirve para ilustrar este punto el precio del suministro eléctrico, uno de los capítulos más importantes del gasto, que se ha elevado más de un siete por ciento respecto al año anterior, lo que supone para estos centros un incremento del gasto que se cifra en miles de euros.

Hace más complicada la situación el hecho de que las partidas presupuestarias están llegando con meses de retraso, con lo que muchos centros tienen que abonar las facturas de los proveedores empleando el dinero ahorrado de otros años. En el IES Victoria Kent, por ejemplo, la asignación correspondiente al mes de diciembre la recibieron en marzo. En algunos centros de primaria como el C.P. Miguel de Cervantes, aún la estában esperando a primeros de mayo.

¿Y qué ocurre en los colegios?

El sistema de financiación en los colegios públicos difiere bastante de los centros de secundaria, pues la cantidad a percibir se establece de acuerdo con el número de cursos que gestione el colegio. Por cada uno de ellos, el centro percibe una cantidad que ronda los 800 euros para gastos ordinarios. Los gastos de luz, calefacción, agua y mantenimiento del edificio corren a cargo del ayuntamiento, lo que supone un alivio para los responsables de estos colegios. El gobierno local también es el que se ocupa de todas las gestiones en caso de avería o reparación de las instalaciones, aunque no siempre cumple en los plazos deseados. En el C.P. Ferrández Cruz, por ejemplo, llevan mucho tiempo sin calefacción y su directora, María Ángeles Torres, sostiene que llevan varios años demandando su reparación sin éxito.

Aunque no tengan que hacerse cargo del  mantenimiento de los edificios, algunas directoras de centros de primaria de Elche consideran insuficiente la dotación económica con la que cuentan. “La cantidad de dinero que nos conceden está pensada para colegios sin nuevas tecnologías. Si no contásemos con el superávit que conseguimos gracias a los comedores no podríamos costearnos, por ejemplo, la inclusión de nuevos equipos informáticos”, nos explica la docente.

Reforzar la educación pública

La mayoría de los profesionales de la docencia consultados, con amplia experiencia sobre el terreno, coinciden en que desde el gobierno de la Generalitat no se está haciendo lo suficiente desde el punto de vista económico. Sin embargo, desde la Consejería de Educación se ha asegurado a los redactores de Aula Abierta que “se va a continuar invirtiendo en infraestructuras el próximo curso” y que  “no está previsto ningún recorte o cancelación de los programas educativos en marcha”. No obstante, las carencias están ahí y resultan especialmente dañinas cuando se contrastan con los abundantes recursos de los que disponen los centros privados y concertados.

Sigue la evolución del reportaje en Twitter: A. Cabrera / M. Maestre / R. Ortín / A. Aniorte

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