La revista educativa de la provincia de Alicante

Elsa Punset: “En España la educación se ha convertido en un motivo de enfrentamiento entre la derecha y la izquierda”

In Entrevistas, Número 5, Política Educativa, Psicología on 13 mayo, 2011 at 22:56

RAFAEL ORTÍN / Alicante-Elsa Punset, Licenciada en Filosofía y Letras por la universidad de Oxford, autora de las obras “Brújula para navegantes emocionales” y la más reciente “Inocencia radical”, hace honor al apellido de su célebre padre, Eduardo Punset, con su labor en pro de una renovación pedagógica desde los cimientos. Esta buena oradora, de voz suave y pausada, espigada y de apariencia frágil, no oculta su honda preocupación por un modelo educativo que considera caduco y por cuya reformulación deben ponerse manos a la obra todos los sectores de la sociedad. Convencida de la necesidad de considerar el estudio de los sentimientos en las escuelas, nos aporta algunas claves para la inclusión de la inteligencia emocional en los centros españoles y una interesante perspectiva de la evolución de la escuela hasta nuestros días.

¿Por qué considera tan importante la aplicación de la Inteligencia Emocional en las escuelas?

Mira, venimos de un mundo, el del siglo XX, en el que la educación se parecía en muchos sentidos a la de los siglos anteriores. En éste se dio toda la importancia a la supervivencia física y muy poca a la supervivencia emocional, en parte porque la ciencia no había llegado a entender la importancia de las emociones. En los últimos 50 años hemos pasado de una sociedad más rígida, con unos roles muy bien definidos, a otra en la que se han venido abajo las estructuras morales y religiosas. En este contexto en el que todo cambia, los sistemas educativos, que son los que tendrían que orientarnos para saber quiénes somos y hacia dónde vamos, han permanecido sin grandes variaciones. Si un maestro de hace cien años visitara las aulas de hoy no notaría muchas diferencias. Mucho de lo que los pequeños aprenden en la escuela es irrelevante, les aburre, y por ello tenemos unas tasas de fracaso escolar tan acusadas. Por eso hay que empezar a tener en cuenta el aspecto emocional de los pequeños.

¿Y cuál cree que es la causa de ese inmovilismo?

En vez de preguntarnos qué podemos hacer, aunque muchos lo hacen afortunadamente, el sistema se resiste y se opta por apuntalar las estructuras ya existentes. No, señores, lo que hay que hacer es aprovechar mejor los recursos para generar contenidos que sean de verdad relevantes.

¿Hay una correlación entre fracaso escolar y la falta de inteligencia emocional?

Sí, en cierto sentido. En el modelo anterior enfrentábamos a la razón con la emoción. Gracias a los recientes descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro vemos que no podemos enfrentar la parte instintiva con la racional sino que, por el contrario, tienen que funcionar las dos. Eso es lo que denominamos inteligencia emocional. Nos habían dicho que el cerebro era rígido e inmutable, nacía de una determinada manera, por lo que cualquier perspectiva de cambio era imposible. Ahora aceptamos la plasticidad del cerebro humano. Estamos en un mundo fluido en el que se exige a la gente que se adapte constantemente, pero en la escuela no explicamos cómo.

¿Cómo cree que debería aplicarse? ¿De forma específica, con una clase de inteligencia emocional o de manera transversal al impartir todas las materias?

Pues ese aspecto ya está bastante estudiado. He visitado muchos proyectos en diferentes centros del mundo y he llegado a la conclusión de que hay que invitar a la gente a conocerse por dentro, hay que alfabetizarlos en lo emocional igual que se enseña matemáticas o lengua. Por todo ello, considero que es necesario reservar un tiempo específico todas las semanas. El ser humano necesita del entorno para ser capaz de expresar lo que tiene dentro. Hay que asegurarse de que lo que se enseña en el colegio, lo que vive el alumno en el centro, le permite al niño desarrollar esta inteligencia. Por último, es importante mejorar la formación del profesorado, algo que, por otro lado, este colectivo viene demandando desde hace mucho tiempo.

¿Quiere decir que los profesores deberían enseñar de otro modo?

Ahora que somos conscientes de que el cerebro funciona como un todo, sabemos que el profesor no está ahí sólo para impartir una asignatura. El docente está enseñando al alumno a descubrir qué le motiva, sus emociones, al tiempo que le proporciona conocimientos. La importancia de esta figura en la sociedad la comprobamos cuando vemos cuánto bien puede hacer un buen profesor que pasa tan sólo un año por la vida de un niño. Necesitamos un cuerpo docente que eduque al niño en su conjunto.

¿Cree viable la aplicación de estos cambios en el actual contexto de recortes materiales y de personal docente? 

Soy muy optimista al respecto.  Por un lado, estamos construyendo un sistema que incluye cada vez a más niños y les dedica más tiempo. Eso es bueno. Ahora toca llegar a acuerdos entre todos para que esto no afecte a la calidad.  Por otro lado, también existe una corriente de reforma educativa que vamos a tener que dejar entrar. El nivel de fracaso actual no es sostenible ni beneficioso para nadie. Ni siquiera somos ya capaces de garantizar empleo a los más jóvenes como en otros tiempos. Lo que me da esperanza es pensar que cuando algo va tan mal ya sólo puede mejorar.

Muchos critican la falta de contenido de los programas educativos…

En España existe un problema grave. Faltan voces cualificadas para hablar de educación. Hemos dejado en manos de políticos y sindicatos que toman las decisiones en función de sus intereses. No pensamos lo suficiente en el niño, en el medio y el largo plazo.

Tal vez existen demasiados experimentos que tienen que ver con la formación de los menores.

No estoy de acuerdo. Esencialmente tendría que haber mucho más debate al respecto y fijarnos en qué se está haciendo en el resto del mundo. Por ejemplo, es impresionante cómo educan los profesores en los países nórdicos y lo bien preparados que están. En este país la educación se ha convertido en un motivo de enfrentamiento entre la derecha y la izquierda y siempre que se aborda el tema se hace de un modo muy visceral. La calidad educativa se puede medir y también se pueden ver los ejemplos que funcionan para aplicarlos al resto. Otro problema es que aquí existe un sólo modelo que impone el Estado tanto en la pública como en la privada. Los inspectores nos dicen cómo tenemos que educar aunque comprobamos que el sistema no funciona. Al final, el perjudicado es el niño.

¿Cuál sería una receta positiva para reconducir la situación de la educación en nuestro país?

Recordar que estamos sirviendo al niño y apoyando al maestro. No debemos olvidar para qué educamos: para que el alumno sea un adulto feliz y pueda contribuir a la sociedad. Obviar esto supone algo cruel para el menor y es una manera absurda de perder recursos. El niño es lo principal y hablamos de una oportunidad muy importante para él.

Textos relacionados: Entrevista a Cuque González

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  1. Estoy de acuerdo en que hay una crisis educativa, pero no creo que los motivos sean los que expresa Elsa Punset.

    Estas palabras suyas para que el alumno sea un adulto feliz y pueda contribuir a la sociedad. reflejan la misma meta que la educación modernista derivada de Dewey que prima en el mundo. Me explico. La educación heredera de Descartes es puramente racionalista, y con Dewey, las escuelas se vieron como lugares donde formar a individuos bajo un sistema educativo basado en el sistema mercantil de producción, medición de resultados, y para contribuir a la sociedad.

    El problema no es que los contenidos sean aburridos, sino que los contenidos de hace doscientos y hasta tres mil años, no han pasado de moda, lo que ha cambiado es la mentalidad “científica” en la que los queremos encorsetar.

    El humano aprende porque está en su naturaleza, bajo el nuevo paradigma, si esto no ME SIRVE PARA NADA no es digno de aprenderse, por lo que las humanidades están muriendo. Y esto es porque el conocimiento poético, que es el opuesto al científico, ya no existe ni se le da valor. Ese conocimiento poético es el que reaviva y hace nuevas las “viejas materias” que son las que el humano ha estado deliberando y “descubriendo” desde que el hombre es hombre.
    El conocimiento poético y la paideia de la antigüedad no veía ruptora entre ratio y emociones, y daba importancia al hombre como conjunto, no quebrado y fragmentado como la visión moderna y postmoderna que lo ha desnaturalizado, digamos, y por eso tenemos aulumnos “robotizados”, carentes de emociones, no existe música, arte, baile, y las disciplinas antiguas que componían la gimnasia y que nutrían nuestro ser en plenitud, no solo nuestro cogito cartesiano.
    En lo único que coincido es en que el sistema no se debe perpetuar, sino que hay que cambiarlo de raiz.
    Y por supuesto que las emociones tienen su lugar, pero no están fuera de la educación clásica, sino fuera de la educación moderno científica.

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